domingo, 6 de enero de 2013

Debate


Que no tiene nada de especial tener lunares en el cuerpo, que siempre digo lo mismo cuando le descubro el cuello, que da igual si al unirnos parecen la osa mayor, menor o cualquier constelación. (eterno debate de las once pe eme).
Aquel de ojos tímidos y casi sonrisa,  no quiere oír de mi fascinación por el universo, no quiere saber si los lunares que le adornan son la más importante razón para caer rendida sobre su espalda cuando la descubro.
El sólo sabe que muere por besarme el cuello,  el mío tan común, sin osa mayor.

Algunos cuentos


A veces dejo de verte y te escribo un cuento,
Después de algunos días te encuentro y se me rompe algo por dentro.
Me acobardo... y luego no se que hacer con tanto texto.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Era lunes


Era lunes cuando despertamos, era mediodía y desde la ventana lo único que notábamos era sol contrayendo nuestras pupilas, creando colores con sus reflejos, dándonos la bienvenida.
Me abrazaste y lentamente volvimos a dormir, preferimos despertar en martes.

Era lunes y todo era tan simple... como volver a dormir.

lunes, 3 de diciembre de 2012

seistreinta


Son las seis treinta de la tarde, ese momento del día cuando muero un poco por besarte el cuello y contarte lo bien que se me da llegar a casa y encontrarme con tu sonrisa, todos los días.
Que a esa hora siempre me dan ganas de desvestirme frente a ti, que es la hora exacta para morderte los labios y si la puesta es lo suficientemente bella, susurrarte que te quiero, que te quiero mucho a las seis treinta de la tarde, de este invierno.
Me aseguro de abrazarte, fuerte, tal vez hasta que el reloj anuncie las siete y me de por observar la luna, dejarte con el ordenador y tus cosas, mientras yo decido hacer las mías.

Son las seis treinta de la tarde, y a esta hora siempre son bien recibidos los abrazos, por aquello del hueco que existe entre mis brazos

lunes, 22 de octubre de 2012

Falta el aire


Dejar de escribir, porque ya se corta el aire. 
Porque seguir  abrazando recuerdos y algunos sueños que se desvanecen con el tiempo, ya no es sano. Abrazar la nada duele en el pecho, desinfla los pulmones e inunda los ojos.

Falta el aire.

Retomar las letras con ejercicios de respiración.

Inhalar y exhalar.
Grandes bocanadas de aire, que inflen el estomago… soltar con fuerza y ver como la panza regresa al tamaño regular, mientras las lagrimas escurren las mejillas y me repito con cada 1….2… que las cosas se van a quedar así. Ya no le voy a mover, ya no voy a recordar, ya no voy a seguir esperando que una de esas ventoleras de otoño te traigan de regreso, sólo porque a mi me da la gana mantener un recuerdo, que lleva varios años muerto.

Falta el aire.

Inhalar y exhalar, hasta que en una de esas descubras que ya no te acuerdas y cuando la panza regresa a su estado habitual, te da la gana comenzar... una vez más.

El día favorito


Los martes como el mejor día para escuchar música y bailar un poco.
Dos o tres canciones después ya nos estamos besando, ya mis piernas te están abrazando y nos hace falta boca para comernos, a mordidas, a besos. Las ropas en el  suelos mis manos en tu espalda, tu pecho sobre el mío, tus labios susurrando, mi mente en blanco y la música sonando.

Es martes.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Cuando quieras


Que manera la nuestra de perder el tiempo que podríamos aprovechar aquí sentados, tu a mi lado - yo a tu lado, la tarde del sábado viendo esas películas que siempre se quedan para después, bebiendo jugo de uva, mirando de reojo la ventana, descubriendo que las nubes siguen cambiando de forma.
Sí, es una invitación a ser felices, por que lo que es a ti y a mi, nomás nos queda compartir soledades y eso es triste… sólo de pensarlo.
Ven, cuando quieras, pero ven.