viernes, 23 de marzo de 2012

Otra casualidad de esas.

Era otoño y nosotros nos conocimos en una de tantas casualidades. Había viento y encontré tus ojos atravesando cristales. El cigarro a punto de consumirse y tu sonrisa ya correspondía a la mía. Nos besamos, te bese, me abrazaste… y no te volví a ver.
No era el momento.
Ahora sólo espero que las piezas se acomoden, los negocios se encuentren cerrados por la noche y los ayeres por fin estén guardados… para encontrarme con tus ojos y tus labios otra vez.

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