De camino a casa, me cuentan de mi, de mi personalidad según la semiología.
Hablan de alguna glándula, de genética, de mis rasgos físicos; como un combo que define mi personalidad, permitiendo adivinar mis gustos y miedos.
Escucho, como casi siempre.
Ahora les da por hablar de ti, de nosotros y de cómo tus rasgos físicos, alguna glándula y la genética, nos mantendrán alejados. Al parecer tu cuerpo explica lo realista que eres siempre y el mío defiende los sueños e ideales, que me niego a soltar.
El camino es de más de una hora… y no paro de escuchar que según esta disciplina estamos perdiendo el tiempo.
20 minutos después, atravieso el parque y reafirmo que me quedo con la psicología y la esperanza de que entre nosotros las cosas funcionen, porque tus labios le hacen bien a los míos y me inspiran para hacerte feliz todos los días.
Ven, te esperamos el hueco de la cama y yo.
miércoles, 6 de marzo de 2013
miércoles, 13 de febrero de 2013
Las piedras no sufren
Que te extraño un poco, me atrevería a decir.
Esta noche de miércoles, de clima perfecto y ruido
citadino, me invita a pensarte, a imaginarte ahí… tendido sobre la cama
hablando de música, festivales y el pasado que te dejo marcado, mientras
termino un par de páginas que debo entregar antes de las 12 aeme.
En días como este, olvido que sólo fuimos un par de
extraños, desnudos, compartiendo borrachera con ganas de sentir un poco, con
ganas de olvidar que estamos muy solos.
Y mientras Simon and Garfunkel me
recuerdan que soy una piedra y que estas no sufren, mientras los autos llenan
la avenida a las once peme, mientras las estrellas se esfuerzan por asomarse a
pesar de la contaminación, mientras el pie derecho se congela por la corriente
que deja entrar la ventana… recuerdo que no somos amigos, que no
vamos a encontrarnos pronto y que si no canto con fuerza el coro de esa canción
corro el riesgo de olvidar que:
…a rock feels no pain and
an island never cries.
martes, 12 de febrero de 2013
Lunes de sonrisas y renuncias
Es lunes y ya voy tarde rumbo al tabajo, la
ciudad esta medio dormida-medio despierta, los taxis no se asoman por la
avenida y el reloj sigue con su tic-tac imparable.
Traigo guardada la felicidad de un buen domingo, no tengo el sueño
que caracteriz las mañanas de lunes, tengo la absurda sonrisa que dibuja la
esperanza, suena “Shuffle a
Dream”, -canción que me viene acompañando desde el viernes-, y sonrio,mientras
levanto el brazo con la intención de que algun taxista me encuentre ahí, entre
los autos y el trolebús.
Después de no encontrar un taxi, siento la angustia de quien sabe que cuenta con 10 minutos para alcanzar el camión o deberá pagar poco menos de $100 pesos para llegar al trabajo. Pagar para trabajar, a la irónica vida… no se le va un detalle.
Llegue.
El trabajo es el mismo de siempre, pero la ilusoria idea de tenerte de vuelta lo cambia todo, el cerrar los ojos y creer que mañana voy a despertar viendo el lunar que se esconde entre tus ojos… me hace muy feliz.
Minutos más tarde me entero que The Postal Service, festejando la re-ediciòn del Give Up, por sus 10 años (¡¡10 años, puedes creerlo!!) presenta una canción inedita… y a mi de la emoción se me va a salir el corazón del pecho.
A Tatterd Line Of String, es el nombre.
Regrese tarde a casa, tu no llegaste y de
Postal Service siguio sonando en mis oídos y me olvide de la ilusión, mantuve
la sonrisa y cante, cante, cante hasta caer dormida.
Ese lunes el Papa anuncio su renuncia y el mundo se volvía loco.
lunes, 28 de enero de 2013
Musiquita y una sonrisita
Bailar hasta las 6 am, bailar
mientras las luces prenden y apagan, mientras el dj hace con tu cerebro (o lo que
queda de el) lo que le da la gana, mientras te ausentas de toda realidad,
mientras le sonríes al de al lado y bebes de tu vaso un trago.
Bailar hasta las 6 am,
para sufrir al rato, porque te dolerán las pantorrillas, se te
hincharan los pies y recordaras la parte interior de tus muslos; porque ya no
tienes 19, y no es posible despertar como sin nada, como nueva, la tarde del
domingo después de tanta fiesta.
Bailar hasta las 6 am,
sintiendo que te brinca el corazón, que las paletas después de las 3 am saben
siempre mejor y que a pesar de una semana de la chingada, y de una vida
alejada de todos tus sueños, aun te queda esto… bailar, bailar hasta las 6 de
la mañana, hasta las 10 o hasta que te de la gana.
Porque ríes mientras bailas, porque dan lo mismo los viajes al este y al oeste que no
has realizado, porque no importa que el de la sonrisa tímida no quiera estar
contigo, porque te olvidas que tu trabajo es una mierda, que las sábanas
siempre están frías y no hay a quien ponerle los pies encima, porque no importa que en
el banco sólo queden 200 pesos para soportar la semana… porque nada de eso importa mientras bailas.
Porque al final la música hace lo suyo y tu eres feliz, cuando bailas.
Porque al final la música hace lo suyo y tu eres feliz, cuando bailas.
jueves, 17 de enero de 2013
Mala costumbre
Es esta mala costumbre de buscar pájaros de alas lastimadas, el gusto absurdo por curarles y acompañarles hasta verlos volar, con otros, dejándome (a mi) atrás.
Un extraño placer en creer que puedo desenredar la maraña de hilo que lleva años convirtiéndolo en el (absurdamente atractivo) individuo acorazado que es hoy en día.
La contradicción cotidiana de un: no me quieras, para que yo quiera quedarme.
La contraindicación: el seguir buscando quien me rompa la madre, el corazón y el alma; porque al parecer… no han sido suficientes.
Y a estas alturas dan lo mismo todos los medicamentos, las reuniones con café y la alcohólica anestesia.
Fue la mala costumbre de mi corazón adolescente (una vez más), la que me deja escribiendo a media noche, viseras en mano y mejillas cubiertas en llanto.
domingo, 6 de enero de 2013
Martes, el día para bailar (contigo)
Martes, el
mejor día para encontrarte, para fumar mientras observamos la ciudad, sus luces y su prisa, en contraste con
el cielo y su tranquilidad.
Un día que no es principio y no es final, pero es perfecto para bailar.
Un día para provocarte sonrisas, para cerrar los ojos y desear que se detenga el tiempo.
Un día en el que descubro que mientras me quitas la ropa, me quitas los miedos.
Un día en el que para bailar contigo, cualquier ritmo es perfecto.
Un día en el que descubro que mientras me quitas la ropa, me quitas los miedos.
Un día en el que para bailar contigo, cualquier ritmo es perfecto.
Martes, el día para tomarte la mano y perder la cabeza, para fumar
viendo la nada y dejar que se vaya la conciencia en el humo de olor a
marihuana.
La primera del año.
Tarde de sábado para ver pelis.
Tarde nublada para
permanecer en cama, para descubrir que a ratos duermes porque al parecer el
filme es muy lento (para tu gusto al menos).
Tarde de sábado para descubrir que disfruto mucho el que
estés aquí, para escuchar discursos renovados que prometen felicidad para los
próximos meses, mientras narras lo mucho que extrañas mis ojos (cafés) y poner música (cualquiera) para verme bailar.
Películas recomendadas por estrellas doradas, de las que
nunca vemos el final porque decidimos descubrir si seguimos funcionando como
una (sola) maquina, buscando sincronizar a un acelerado ritmo nuestra
respiración... hasta caer dormidos (rendidos de tanto cariño).
Tarde de sábado,
la primera del año.
A mi me parece
maravilloso que sea invierno, que el aire helado recorra la recamara erizando
mi piel y enfriando tu nariz.
Te marchas mañana y yo bajo la sábana cruzo los dedos (con todas mis fuerzas) para
que esta vez... no te vayas.
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